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Yonagumi, las pirámides sumergidas de Japón: Megalitismo bajo el agua

  • Foto del escritor: Ana María Atria Rosselot
    Ana María Atria Rosselot
  • 22 jun 2021
  • 5 Min. de lectura

Actualizado: 17 sept 2024

Fuente: BBC | Rey de Kish


 

Las estructuras de Yonaguni son un conjunto de estructuras descubiertas en la isla japonesa de Yonaguni en 1985 por el submarinista japonés Kihachirō Aratake, quien las halló por casualidad. Se trata de un megalito, que probablemente estuvo fuera del mar durante las eras glaciares, con formas en su superficie que parecen haber sido talladas por el ser humano.





Calificada por algunos científicos como el hallazgo arqueológico del siglo, presenta formas hexagonales, escaleras, avenidas, terrazas y desniveles, todo geométricamente alineado.


Las hipótesis más conservadoras afirman que la estructura de Yonaguni es producto de la marcada actividad sísmica de la zona. Por otro lado, sus ángulos precisos y la disposición que guardan sus marcas, hacen que la apreciación de la “ciudad” sumergida de Yonaguni pueda interpretarse más bien como la obra de la ingeniería humana.

El yacimiento se encuentra a escasos kilómetros de la isla Yonaguni y en ellos puede verse una ciudad sumergida, que según calculan los científicos, tiene unos 10.000 años de antigüedad, lo que supondría una de las ciudades mas antiguas del planeta y que podrían ser ni mas ni menos que los restos de una civilización avanzada bastante anterior a la edad de piedra.



Pruebas favorables que se suman a esta última postura son la composición química de roca calcárea (inexistente en la región), que presentan algunas secciones de las rocas, dos orificios de 2 metros de profundidad adyacentes a una de las estructuras – los cuales ningún arqueólogo se atreve a calificar como naturales -, y una piedra ovalada que no parece pertenecer al conjunto, cuya punta mira hacia el norte.


La estructura de Yonaguni mide 120 metros de largo, 40 metros de ancho y 20 metros de alto. Fue descubierta en 1985 por el buzo japonés Kihachirō Aratake, quien las halló por casualidad mientras buceaba en el área. Su arquitectura geometría, con rectas y ángulos perfectos, nos recuerda también a Tiwanaku.


Las estructuras de Yonaguni son un conjunto de estructuras descubiertas en la isla japonesa de Yonaguni en 1985 por el submarinista japonés Kihachirō Aratake, quien las halló por casualidad. Se trata de un megalito, que probablemente estuvo fuera del mar durante las eras glaciares, con formas en su superficie que parecen haber sido talladas por el ser humano.


Calificada por algunos científicos como el hallazgo arqueológico del siglo, presenta formas hexagonales, escaleras, avenidas, terrazas y desniveles, todo geométricamente alineado.


Las hipótesis más conservadoras afirman que la estructura de Yonaguni es producto de la marcada actividad sísmica de la zona. Por otro lado, sus ángulos precisos y la disposición que guardan sus marcas, hacen que la apreciación de la “ciudad” sumergida de Yonaguni pueda interpretarse más bien como la obra de la ingeniería humana.


Pruebas favorables que se suman a esta última postura son la composición química de roca calcárea (inexistente en la región), que presentan algunas secciones de las rocas, dos orificios de 2 metros de profundidad adyacentes a una de las estructuras – los cuales ningún arqueólogo se atreve a calificar como naturales -, y una piedra ovalada que no parece pertenecer al conjunto, cuya punta mira hacia el norte.


La estructura de Yonaguni mide 120 metros de largo, 40 metros de ancho y 20 metros de alto. Fue descubierta en 1985 por el buzo japonés Kihachirō Aratake, quien las halló por casualidad mientras buceaba en el área. Su arquitectura geometría, con rectas y ángulos perfectos, nos recuerda también a Tiwanaku.




Datación


El hecho de que las ruinas se encuentren sumergidas, y asumiendo que las estructuras no sean de origen geológico, estas debieron ser talladas cuando el monumento todavía se encontraba fuera del agua, es decir, en la época glaciar, cuando los niveles del mar eran mucho más bajos debido a que la mayor parte del agua se encontraba congelada en el hemisferio norte.


Esto quiere decir que la última vez que el monumento de Yonaguni se encontraba ya construido y sobre la superficie fue alrededor del año 8.000 AEC, unos 5.000 años más antiguas que las pirámides de Egipto.


Pero aceptar esta datación implica contradecir la cronología oficial de la arqueología. Estas enormes construcciones requieren un nivel de organización social tal que sería incompatible con la teoría imperante sobre las posibilidades de una cultura de hace 10.000 años.


Por lo tanto, si se prueba que estas formaciones fueron realizadas por el hombre y que tienen unos 10.000 años de antigüedad, tendremos que revisar todos los manuales de historia y la cronología arqueológica vigente.


Una antigüedad de unos 10.000 años convertiría a Yonaguni, junto al santuario de Göbekli Tepe, en la estructura arquitectónica más antigua conocida, muy anterior a las primeras edificaciones de Mesopotamia, Egipto, India y China.





Las estructuras de Yonaguni son un conjunto de estructuras descubiertas en la isla japonesa de Yonaguni en 1985 por el submarinista japonés Kihachirō Aratake, quien las halló por casualidad. Se trata de un megalito, que probablemente estuvo fuera del mar durante las eras glaciares, con formas en su superficie que parecen haber sido talladas por el ser humano.


Calificada por algunos científicos como el hallazgo arqueológico del siglo, presenta formas hexagonales, escaleras, avenidas, terrazas y desniveles, todo geométricamente alineado.


Las hipótesis más conservadoras afirman que la estructura de Yonaguni es producto de la marcada actividad sísmica de la zona. Por otro lado, sus ángulos precisos y la disposición que guardan sus marcas, hacen que la apreciación de la “ciudad” sumergida de Yonaguni pueda interpretarse más bien como la obra de la ingeniería humana.


Pruebas favorables que se suman a esta última postura son la composición química de roca calcárea (inexistente en la región), que presentan algunas secciones de las rocas, dos orificios de 2 metros de profundidad adyacentes a una de las estructuras – los cuales ningún arqueólogo se atreve a calificar como naturales -, y una piedra ovalada que no parece pertenecer al conjunto, cuya punta mira hacia el norte.


La estructura de Yonaguni mide 120 metros de largo, 40 metros de ancho y 20 metros de alto. Fue descubierta en 1985 por el buzo japonés Kihachirō Aratake, quien las halló por casualidad mientras buceaba en el área. Su arquitectura geometría, con rectas y ángulos perfectos, nos recuerda también a Tiwanaku.





Datación


El hecho de que las ruinas se encuentren sumergidas, y asumiendo que las estructuras no sean de origen geológico, estas debieron ser talladas cuando el monumento todavía se encontraba fuera del agua, es decir, en la época glaciar, cuando los niveles del mar eran mucho más bajos debido a que la mayor parte del agua se encontraba congelada en el hemisferio norte.

Esto quiere decir que la última vez que el monumento de Yonaguni se encontraba ya construido y sobre la superficie fue alrededor del año 8.000 AEC, unos 5.000 años más antiguas que las pirámides de Egipto.

Yonaguni – Pasaje

Pero aceptar esta datación implica contradecir la cronología oficial de la arqueología. Estas enormes construcciones requieren un nivel de organización social tal que sería incompatible con la teoría imperante sobre las posibilidades de una cultura de hace 10.000 años.

Plano Yonaguni

Por lo tanto, si se prueba que estas formaciones fueron realizadas por el hombre y que tienen unos 10.000 años de antigüedad, tendremos que revisar todos los manuales de historia y la cronología arqueológica vigente.

Yonaguni

Una antigüedad de unos 10.000 años convertiría a Yonaguni, junto al santuario de Göbekli Tepe, en la estructura arquitectónica más antigua conocida, muy anterior a las primeras edificaciones de Mesopotamia, Egipto, India y China.


Especulaciones más esotéricas postulan que Yonaguni podría haber sido parte de la mítica Mu, una civilización prehistórica en el Océano Pacífico que luego habría sido tragado por el mar, tal como el mito de la Atlántida.

Paradójicamente, los japoneses llamaban a sus emperadores prehistóricos Jim Mu, Tim Mu, Kam Mu, etc., lo que quizá significa que sus ancestros fueran supervivientes de esta civilización. Asimismo, en el norte de Japón hay un importante río llamado Mu.


En las costas cercanas de la isla Yonaguni se han encontrado unas tablillas de piedra las cuales están grabadas con dibujos, símbolos y una escritura de tipo jeroglífica que para algunos se trata de un lenguaje paleo-sánscrito.




 

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